lunes, 7 de noviembre de 2011

LA MEMORIA COMO CAJÓN DE SASTRE

El psiquiatra Luis Rojas Marcos./ D.L
Siempre es un lujo hablar con él. Sosegado, audaz, perfeccionista en las respuestas... El prestigioso psiquiatra Luis Rojas Marcos visitó la semana pasada Madrid para presentar su último libro, "Eres tu memoria", todo un relato de análisis e investigación sobre este cajón de sastre de recuerdos que más de una vez nos juega una mala pasada. Había cientos de preguntas para hacerle pero, como casi siempre, el tiempo era muy limitado. Era ya la tercera vez que le entrevistaba y una vez más me sorprendió su testimonio.

Hablando de memoria, había un claro gancho de actualidad: con el cese de la violencia de ETA, es casi imposible no pensar en los familiares de las víctimas de estos terroristas, en su capacidad para olvidar o, incluso, en su intención de perdonar. "El olvido es un regalo para la memoria porque borra las heridas", comenta. Aún así, el psiquiatra sevillano, actual profesor de la Universidad de Nueva York, sostiene que hay personas que son incapaces de liberarse del dolor. "La venganza les paraliza", apunta.

No era el único tema a tratar. El argumento de su libro daba juego para resolver muchas dudas y curiosidades. ¿Por qué no recordamos nada de cuando somos bebés? ¿Es más fácil retener los recuerdos malos o los buenos? ¿Cuándo empezamos a perder la memoria? ¿Es la memoria un pozo sin fondo?

En esta última pregunta, Rojas Marcos fue rotundo: "No". El pin del móvil, el de la cuenta bancaria, la contraseña del correo electrónico, del software del trabajo, de la tarjeta de crédito.... ¿Demasiado estrés para nuestra memoria? "Todas las personas normales tenemos un límite", concluye. De hecho -informa- aquellos individuos que lo recuerdan todo "sufren mucho". "Su mente es como un pozo de basura. La memoria sana tiene que hacer limpieza para que entre nueva información", sostiene.

Cuando hablamos de memoria con el psiquitra también es prioritario preguntar sobre el Alzhéimer, una enfermedad "demasiado cruel", según él. Sobre todo, porque es la culpable de que las personas pierdan su identidad. "No saben quiénes son, no reconocen a sus seres queridos, no recuerdan su historia...", destaca. Por eso, anima a ejercitar todos los días ese ente abstracto que es la memoria. "La memoria siguen un principio muy básico en biología: lo que no se usa se atrofia".

Ver la entrevista completa aquí.