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| Ramón y Cajal |
Hace unos días, calló a mis manos un libro titulado Vida secreta de nuestros médicos. La verdad es que, siendo sincera, normalmente no tengo tiempo para leer íntegramente todos los libros que me llegan a la redacción sobre medicina. Además, lo habitual es que sean demasiado técnicos y que no tengan cabida en el periódico. Pero éste, en concreto, firmado por el periodista Genís Sinca, parecía atractivo. Y no me ha defraudado.
Se trata de una obra que disecciona la biografía de los veinte médicos españoles más influyentes del año pasado. Pero lejos de ser una aburrida sucesión de datos y logros, Sinca ha sido capaz de extraer el lado más personal de todas esas figuras de la medicina que muchos de nosotros sólo conocemos por ver su nombre escrito en los libros de texto del colegio. Es curioso lo que enganchan las biografías que se centran en destacar las anécdotas, leyendas y misterios que deambulan en torno a un personaje.
Tiene gracia descubrir cómo el primer trasplante que se realizó en España (de la mano de José María Gil-Vernet) se hizo en un quirófano repleto de ratas. O que Ramón y Cajal fue un niño no sólo negado para los estudios sino un macarra de barrio que llegó a derribar la puerta de una escuela con un cañón fabricado por él mismo. Increíble.
Son muchas las anécdotas que se plasman en este libro, fruto de numerosas entrevistas realizadas por Sinca a los allegado y familiares de estos veinte galenos. Llama la atención que el archiconocido psiquiatra Juan José López Ibor fuera, según cuenta la leyenda, el primer español que auscultó el corazón del Rey Juan Carlos cuando todavía estaba en el vientre materno. O que el doctor Agustín Pedro-Pons fuera capaz de saber qué le pasaba a un paciente con sólo verle entrar en su consulta.
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| Portada del libro |
Sin embargo, a lo largo de las más de 400 páginas que componen Vida Secreta de nuestros médicos, lo que más me ha sorprendido es el importante papel que ha jugado en prácticamente todos estos ilustres hombres cada una de sus esposas. Me ha llegado a emocionar una de las frases que pronunció Severo Ochoa tras recibir el Premio Nobel: "¿Cómo puede sorprenderse nadie de que diga que mi vida sin Carmen (su mujer) no es vida?". No era el único. Al parecer Gregorio Marañón no podía abrocharse el botón de la camisa sin consultarlo con su mujer. Los hijos del propio López Ibor no dudan al afirmar que su padre se convirtió en uno de los psiquiatras más prestigiosos del mundo gracias a su mujer Socorro.
En definitiva, un libro muy aconsejable para conocer algo más de los que un día curaron a nuestros abuelos e influyeron a generaciones enteras.
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