A Baselga (fundador del Instituto de Oncología del Hospital Valle de Hebrón y, ahora, director de la Unidad de Oncología del Hospital de Massachussets) le corre la profesión por la sangre. Y no sólo porque lo suyo le venga de familia, que también, sino porque su forma de hablar pausada, serena y con una sempiterna media sonrisa en su cara de bonachón lo demuestran.
Más cerca o lejos, todos tenemos a algún ser querido al que el cáncer por desgracia le ha arrebatado la vida antes de lo esperado. Hasta el momento, los titulares no han sido muy esperanzadores. "Uno de cada tres españoles padecerá cáncer a lo largo de su vida", "El cáncer se convertirá en una enfermedad crónica" o "El cáncer es una enfermedad que nunca podrá erradicarse" (esta última pertenece nada más y nada menos que al doctor Mariano Barbacid)... No seré yo quien diga si son frases catastrofistas, pero puedo asegurar que el periodista se siente también muy satisfecho cuando se encuentra con una persona que le da titulares positivos, sobre todo, cuando se trata del cáncer.
Desde luego, a Baselga no le asustan este tipo de declaraciones (aunque las corrobora -todo hay que decirlo-). Él lo tiene claro: "Hay que ser optimista". Y lo dice alguien que sabe de lo que habla. Por eso no le tiembla la voz al decir que dentro de 20 años espera que el cáncer deje de ser la principal causa de muerte en la población de entre 35 y 70 años. El "ejército de supervivientes de cáncer que ya existe" -tal y como afirma- apoya su teoría.
Es ambicioso. Los más de 30 años que lleva metido en un laboratorio no le han hecho perder la ilusión por su trabajo. Quizá por eso su objetivo no es cronificar esta enfermedad (como otros muchos expertos se proponen), sino "curarla".
Aunque una buena parte de la entrevista la dedicamos a hablar de los recortes en sanidad y ciencia (la actualidad como siempre manda), me sorprende profundamente su forma de referirse a los enfermos. Muchas veces se comenta que las personas que conviven a diario con la muerte terminan perdiendo humanidad. Es por ello que me fascina la devoción y compromiso que profesa por los afectados por el cáncer, con los que también trata a menudo con el fin de no perder vínculos con ellos. "No podemos alargar la vida de los enfermos a cualquier precio. Tenemos que velar por su calidad y bienestar", sostiene.
Sin duda, una muestra más que evidente de que a Baselga no le interesan los méritos ni las medallas. Su objetivo no es pasar a la historia como el científico que fue capaz de dar con la clave del cáncer, sino intentar mejorar las condiciones de vida y apaciguar el sufrimiento que continúa generando esta cruel enfermedad.
Para ver la entrevista completa, pinchar aquí.
Vídeo donde se pone de manifiesto el espíritu optimista de Josep Baselga
(La estupenda foto es de Borja Sánchez-Trillo)

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