Abril de 2012 será recordado -además del disparo de Froilán y el escándalo de los elefantes del Rey- por el mes en el que se llevaron los mayores recortes sociales en materia de Sanidad y Educación de los últimos años. Aunque el actual Gobierno prefiera llamarlo "ajuste" en vez de "recorte", que los estudiantes tengan que pagar hasta 540 euros más por la primera matrícula de la Universidad o que los jubilados tengan que desembolsar todos los meses 18 euros por sus medicinas no parece que sean medidas que mejorarán el bolsillo y la calidad de vida de los españoles.
En lo relacionado al tema sanitario, esta semana hemos vivido lo que algunos consejeros del PP de Sanidad han calificado como "la mayor reforma sanitaria de la democracia". El Gobierno ha decidido dar un giro completo al actual sistema de copago farmacéutico, áquel que por 1976 decidió liberar a los pensionistas del pago de los medicamentos para evitar 'sangrar' a estas personas en el final de su vida (leer noticia).
Ahora, los jubilados se incorporarán al nuevo modelo de copago y pagarán hasta 18 euros al mes por los fármacos que consuman. Sólo "unos pocos euros", como dice Rajoy, para poder costear los servicios públicos. El problema es que muchos nos preguntamos cómo podrán hacer frente muchos mayores al desembolso de ese dinero, con las pensiones reducidas al mínimo (tras la congelación que hizo Zapatero en la anterior legislatura) y la luz, el gas, el transporte y demás servicios subiendo indiscriminadamente su coste.
No sólo los jubilados comenzarán a pagar, los que ya lo hacíamos (los trabajadores en activo abonaban el 40% del coste de los medicamentos en el anterior sistema de copago) desembolsaremos ahora el 50% del valor de los fármacos. Eso sí, los parados sin prestación por desempleo -como deferencia- se librarán de esta tasa. Las medidas "de ajuste" no serán tan justas y equilibradas como el Gobierno pronuncia cuando la ministra de Sanidad, Ana Mato, pidió "perdón" por este nuevo sacrificio.
La recaudación de esta medida será además irrisoria. Sanidad cree que podrá ahorrar 165 millones de euros en la puesta en marcha del nuevo copago farmacéutico -que comenzará dentro de dos meses-. A Mato parece no importarle, ya que aseguró que no se trata de una medida recaudatoria sino "disuasoria". Es decir, el Gobierno pretende que, pagando más por los medicamentos, los consumamos menos o hagamos un uso más racional de ellos. Es cierto, la mayoría tenemos en nuestras casas polvorientos botiquines llenos de fármacos que en la mayoría de los casos se terminan caducando sin haberlos consumido.
Pero, ¿quién tiene la culpa de esto? Si tenemos medicamentos en casa es porque un médico nos los ha recetado. Los expertos aseguran que en España desde hace años existe una sobreprescripción de medicinas por parte de los especialistas. ¿No sería mejor, entonces, que se pusiera el foco de atención sobre las malas prácticas en la sanidad y no penalizar -una vez- más al paciente?

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