Recuerdo aún cuando la ministra de Sanidad, Ana Mato, en uno de los primeros Consejos Interterritoriales de Salud -en el que anunció el nuevo copago farmacéutico- aseguró (casi al final de la rueda de prensa, y tras ser preguntada por un periodista) que no se contemplaba excluir ningún medicamento de la financiación pública (podéis leerlo al final de esta noticia). "¿Se ha hablado de sacar de la financiación algunas medicinas de bajo coste?", le preguntaron. "No. No hay nada de eso", contestó rotundamente, mientra yo recogía mis bártulos después de más de cinco horas de espera hasta que terminó la jugosa reunión.
Pues bien, no han pasado ni dos meses y ya tenemos aquí el "medicamentazo", ese temido fenómeno en el que varios fármacos (la lista no es pequeña) salen por sorpresa de la financiación pública y deben ser costeados por todos los españoles de forma íntegra. Mato no sólo mintió sino que el Consejo Interterritorial -dominado por los consejeros populares, todo hay que decirlo- lo han consentido. Mucha gente se pensará ahora dos veces si comprar medicamentos tan comunes como el Almax, Fortasec, Omeprazol o Voltaren, que dejan de estar cubiertos por la sanidad pública (por lo que pagaremos por ellos un 60% más del valor que tienen hasta ahora).
Es curioso (o no) que, a pesar de que la ministra negara la necesidad de poner en marcha un nuevo "medicamentazo" (el tercero aprobado en España en las últimas décadas), al final se haya aprobado. Más curioso es aún que esta medida, la de retirar de la cartera los fármacos con un coste pequeño, haya sido la principal demanda de la industria farmacéutica en los últimos meses. El director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, lo comunicó en el viaje de prensa a Almagro (leer noticia). Los laboratorios se quejan de haber sido en todo este tiempo los verdaderos perjudicados de los recortes en sanidad. Los laboratorios se quejan de haber sido en todo este tiempo los verdaderos perjudicados de los recortes en sanidad. Tras dos Reales Decretos de bajada de precios de los medicamentos emprendidos por la anterior ministra de Sanidad socialista, Leire Pajín, el Gobierno de Rajoy ha puesto en marcha una nueva bajada. Demadiados 'garrotazos' para una de las industrias más fuertes y con más poder de nuestro país. Es indudable la aportación que realizan los laboratorios a la investigación y la ciencia, lo que hace pensar que quizá el nuevo Gobierno haya querido con este "medicamentazo" hacer un guiño a la industria y apagar un poco el fuego.
Lo cierto es que todas estas medidas, enmarcadas en una auténtica revolución sanitaria que tendrá consecuencias inmediatas, las están pagando las farmacias. Y más concretamente los farmacéuticos. Me comentaba una amiga que trabaja en una botica en el centro de Madrid el "verdadero caos" que está suponiendo las azañas de Mato. El nuevo copago -por el que se cambian los porcentajes de aportación de los ciudadanos y por el que los jubilados pasan a pagar por sus medicinas- está generando un auténtico bloqueo en las farmacias. Conviven recetas antiguas con las nuevas (las que incorporan el código que señala el tipo de copago a desembolsar), los registros están desfasados, no se han cruzado todos los datos.... ¿Cómo terminará todo esto?
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