Hace tiempo que no escribo. Han sido meses complicados, con una enorme carga informativa (terremoto de Lorca, la famosa 'crisis del pepino', bodas reales en Europa, visita del Papa...). Hoy retomo la escritura en el blog para comentar un tema controvertido. Ayer, el Tribunal de Justicia Europeo prohibió patentar las células madre embrionarias (ver aquí la noticia).
Es decir, ningún científico podrá patentar aquellos procedimientos en los que utilicen células madre extraídas de embriones humanos. Como decía, se trata de un asunto de lo más polémico. El tribunal, el de mayor autoridad en la UE, considera que esta práctica supone la destrucción de embriones humanos y, por lo tanto, "una violación para la protección de la dignidad humana". Para muchos científicos, en cambio, esta sentencia supone uno de los mayores frenazos en la investigación con células madre experimentado hasta el momento.
Lo cierto es que el debate viene de lejos. Greenpeace (me sorprendió cuándo lo leí) denunció en 1997 a un científico alemán que patentó un mecanismo capaz de crear neuronas a partir de células madre embrionarias. Éstas las utilizó para tratar a pacientes con enfermedades neurodegenerativas, especialmente de Párkinson. Sin duda, un gran hallazgo.
Pero, la ética una vez más se antepone a los avances científicos. Para conseguir este tipo de células los investigadores tienen que fecundar in vitro varios embriones que después directamente tiran. Para el Tribunal de la UE (y para otros muchos expertos pro-vida) la vida humana empieza desde la fecundación del óvulo. Por lo tanto, y por decirlo de alguna manera, según este dictamen se estarían tirando "vidas humanas" a la basura.
Ayer, hablando con varios científicos sobre el tema tampoco llegué a una conclusión clara. Oliver Brüstle, el alemán demandado, denunció ayer la falta de sentido de la investigación si posteriormente no se pueden patentar los resultados. En cambio, expertos como César Nombela señalaban que no es lícito explotar industrial y económicamente un proceso en el que se destruyen embriones humanos.
Reitero, es un tema arduo, con numerosos puntos de vista a tener en cuenta. Sería necesario un intenso debate por parte de la comunidad científica para ahondar en él.
Es decir, ningún científico podrá patentar aquellos procedimientos en los que utilicen células madre extraídas de embriones humanos. Como decía, se trata de un asunto de lo más polémico. El tribunal, el de mayor autoridad en la UE, considera que esta práctica supone la destrucción de embriones humanos y, por lo tanto, "una violación para la protección de la dignidad humana". Para muchos científicos, en cambio, esta sentencia supone uno de los mayores frenazos en la investigación con células madre experimentado hasta el momento.
Lo cierto es que el debate viene de lejos. Greenpeace (me sorprendió cuándo lo leí) denunció en 1997 a un científico alemán que patentó un mecanismo capaz de crear neuronas a partir de células madre embrionarias. Éstas las utilizó para tratar a pacientes con enfermedades neurodegenerativas, especialmente de Párkinson. Sin duda, un gran hallazgo.
Pero, la ética una vez más se antepone a los avances científicos. Para conseguir este tipo de células los investigadores tienen que fecundar in vitro varios embriones que después directamente tiran. Para el Tribunal de la UE (y para otros muchos expertos pro-vida) la vida humana empieza desde la fecundación del óvulo. Por lo tanto, y por decirlo de alguna manera, según este dictamen se estarían tirando "vidas humanas" a la basura.Reitero, es un tema arduo, con numerosos puntos de vista a tener en cuenta. Sería necesario un intenso debate por parte de la comunidad científica para ahondar en él.

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