miércoles, 19 de octubre de 2011

UNA HERENCIA ENVENENADA


Ayer bastaba con entrar en Twitter para saber qué día era. Entre los temas más comentados estaba #venzamosalcáncer. Algún día quizá deje de ser noticia, pero por el momento el Día Mundial por la Lucha contra el Cáncer de Mama es una buena oportunidad para concienciar a la sociedad (y no sólo a las mujeres -no hay que olvidar que el tumor de mama también afecta a los hombres) de la importancia del diagnóstico precoz.

Ayer, según mi criterio, los periodistas hicieron alarde de su labor social y divulgativa. En la profesión se tiene la idea de que las noticias catastrofistas y apocalípticas son las que “venden”. Pero, para mi sorpresa, echando un vistazo a la información relacionada con este tema que se iba publicando en Internet, me topé con noticias como estas: “El cáncer de mama, menos peligroso que el colesterol”, “La supervivencia por cáncer de mama sigue creciendo”, “El cáncer de mama se puede curar”.

Informaciones positivas que “venden” esperanza, también necesaria en estos tiempos. Está claro que el cáncer se ha convertido en la peste del S.XXI y que se trata de un mal imparable, aunque no invencible. Los expertos señalan que uno de cada tres hombres y una de cada tres mujeres padecerán un cáncer a lo largo de su vida. De hecho, esta enfermedad se ha convertido en la más temida por los españoles, por encima, incluso, del Sida y las enfermedades neurodegenerativas. Existe ya el término “cancerofobia”, y no es para menos.

Estos días he estado preparando un reportaje sobre el tema. Me he centrado en los casos de cáncer de mama hereditarios, que representan el 10% del total de tumores de este tipo registrados. Una herencia envenenada, que se refugia en los genes y que angustia a cientos de familias españolas.

Casi por casualidad pude ponerme en contacto con la familia española que cuenta con más casos de cáncer de mama y con mayor número de supervivientes. Se trata de tres hermanas y una prima-hermana de Barcelona, que arrastran esta enfermedad desde hace casi 20 años. Forman parte de ese ejército de supervivientes que campa por España. Conversar con ellas fue todo un regalo. “Hay que echarle cojones al cáncer, porque si no, es muy fácil que el cáncer te acojone a ti”, me contaba una de las hermanas.

Termino con un mensaje de una twittera que llamó mi atención y que insiste en la concienciación:

(@)(@) o (o)(o) o (.)(.) o (+)(+) Da igual como las tengas. Ponte frente al espejo y tócalas. Detección precoz.

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