lunes, 5 de noviembre de 2012

LA SANIDAD PÚBLICA MADRILEÑA, RESQUEBRAJADA

He comenzado esta semana una nueva etapa en mi vida profesional. Mi pasión por los asuntos sociales me llevó hace cuatro años, cuando terminé Periodismo, a matricularme en la diplomatura de Trabajo Social por la UNED. Y, ahora, ha llegado ese apasionante momento en el que te toca hacer tus primeras prácticas. He tenido la suerte de poder introducirme dentro de un buen equipo de trabajadoras sociales, el que trabaja en el Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Trabajar para un organismo de caracter público para mí es todo un privilegio, aunque no sea ésta el mejor momento para lhablar de a sanidad pública madrileña.

Con tan sólo dos días de experiencia como trabajadora social en este centro, saltó una noticia que no dejaba de comentarse entre los pasillos del hospital: "Madrid implantará el euro por receta y privatizará todos los servicios hospitalarios no sanitarios" (leer noticia). Lo primero que me llamó la atención es cómo podía ser que una comunidad autónoma como Madrid, gobernada por el PP, instaurara una medida -el euro por receta- que en numerosas ocasiones con anterioridad había rechazado. 

Protesta de los trabajadores del Hospital La Princesa./El País

Aún recuerdo las palabras de Esperanza Aguirre cuando Cataluña aprobó esta tasa lineal el año pasado. Y es que lo que Ignacio González, el nuevo presidente de la comunidad, vende ahora como una "medida disuasoria para impulsar el uso eficiente de los medicamentos", en su día Aguirre denegó firmemente instaurarla porque -aseguró- "no tiene sentido pagar un euro por algo que vale 100" y porque "debe haber una sanidad pública, universal y gratuita" (leer noticia). Ahora, Madrid tiene que tragarse sus palabras y poner en marcha una tasa que tendremos que pagar todos por igual a partir de enero.También, los pensionistas.

Pero los "chismes" del hospital no sólo han girado en torno a esta información. La mayor preocupación entre el personal sanitario del sector público estaba en torno a esta noticia: "El sector público podrá despedir con sólo 20 días si ajusta el gasto un 5%". En concreto, la posibilidad de que el personal laboral pueda ser despedido con la indemnización mínima (20 días por año trabajado). Ya se rumorea que el Ayuntamiento de Madrid está estudiando un ERE masivo en el sector público para contener así, a costa de echar a la calle a miles de trabajadores, el déficit de su administración (leer noticia)

La sanidad madrileña vive en estos días tiempos convulsos. Se está debatiendo su futuro, pero parece que la apuesta por una "sanidad pública, universal y pública" -las mismas palabras que utilizó Aguirre- está perdida. El modelo neoconservador (que disminuye el número de fondos públicos dirigidos a las áreas sociales e incrementa las desigualdades entre los individuos) parece instaurarse en la región. El cierre de hospitales y ambulatorios públicos y la apertura de centros "públicos" pero de completa gestión privada ponen de manifiesto esta realidad, que perjudicará sin duda nuestra calidad de vida y, también, la de las futuras generaciones.


martes, 24 de julio de 2012

TWITTER, LA NUEVA CONSULTA DE LOS MÉDICOS 2.0

"Lo mejor para hidratarse es el agua de grifo. Lo de las isotónicas es un (gran) negocio más ".

Se trata de uno de los twits que Salvador Casado @doctorcasado lanza cada día a sus seguidores a través de la red social de los 140 caracteres. Tiene casi 6.800 seguidores, y sin embargo, no es ni una estrella mediática, ni un cantante de moda ni ningún actor de éxito. Es, simplemente, un médico de familia de la Comunidad de Madrid, que ha sabido explotar al máximo las posibilidades de Internet para crear un nuevo canal de información con sus pacientes. Con más de 2.200 pacientes en su consulta, este especialista ha encontrado en las redes sociales un espacio para interactuar con ellos, aportarles información servicio y resolver algunas de sus dudas más urgentes.

Cada vez crece más el número de profesionales que conocemos ya como "médicos 2.0". Especialistas del mundo de la Salud que utilizan Twitter, Facebook y, también, sus blogs personales para descongestionar sus consultas. En tiempos de enormes listas de espera y colapso en los ambulatorios, cualquier ayuda es buena. El hecho de poder resolver dudas sobre horarios o citas, sobre la medicación o sobre síntomas menores a través de Internet evita un mayor número de visitas a los centros de salud.

Fernando Casado @drcasado y Vicente Baos @vbaosv (este último autor de "El Supositorio", uno de los blogs sanitarios españoles más visitados) son algunos ejemplos de "médicos twiteros". Estos profesionales aseguran que no se trata de pasar consulta a través de Internet, y es que -tal y como confirman- nada que requiera la más mínima exploración puede tratarse a través de esta vía. Sin embargo, estos expertos sí que apuestan por utilizar estos canales para "educar en salud" a través de las redes sociales. Una fórmula muy extendida en otros países. Reino Unido, por ejemplo, ha llegado a instar a sus médicos a que "receten" aplicaciones de móvil para que los pacientes controlen los síntomas de su enfermedad (ver noticia). En EE UU, la Academia de Medicina (AMA) ha editado guías con el objetivo de orientar a sus galenos en el uso de las redes sociales para fines profesionales. 
Los espacios de intercambio de experiencias entre profesionales del mundo de la salud a través de Internet también están en auge. Las redes sociales también se han utilizado para seguir en directo algunas operaciones pioneras en el mundo. España también es puntera en este tema. Julio Mayol (@juliomayol), del Hospital Clinico de Madrid, retransmitió una intervención quirúrgica a través de estos canales, al tiempo que otros especialistas le daban consejos, realizaban preguntas, dudas...

Recientemente, Diario Médico y Correo Farmacéutico han lanzado la primera red social destinada exclusivamente para los profesionales sanitarios, llamada Ippok, que permite a los usuarios gestionar su red de contactos, unirse a grupos de investigación, participar en debates. Además, consigue uno de los mayores puntos débiles de este tipo de espacios: garantizar la seguridad y privacidad de todos sus contenidos para facilitar el trabajo científico y clínico.

miércoles, 4 de julio de 2012

CON LA INDUSTRIA HEMOS TOPADO

Recuerdo aún cuando la ministra de Sanidad, Ana Mato, en uno de los primeros Consejos Interterritoriales de Salud -en el que anunció el nuevo copago farmacéutico- aseguró (casi al final de la rueda de prensa, y tras ser preguntada por un periodista) que no se contemplaba excluir ningún medicamento de la financiación pública (podéis leerlo al final de esta noticia). "¿Se ha hablado de sacar de la financiación algunas medicinas de bajo coste?", le preguntaron. "No. No hay nada de eso", contestó rotundamente, mientra yo recogía mis bártulos después de más de cinco horas de espera hasta que terminó la jugosa reunión. 

Pues bien, no han pasado ni dos meses y ya tenemos aquí el "medicamentazo", ese temido fenómeno en el que varios fármacos (la lista no es pequeña) salen por sorpresa de la financiación pública y deben ser costeados por todos los españoles de forma íntegra. Mato no sólo mintió sino que el Consejo Interterritorial -dominado por los consejeros populares, todo hay que decirlo- lo han consentido. Mucha gente se pensará ahora dos veces si comprar medicamentos tan comunes como el Almax, Fortasec, Omeprazol o Voltaren, que dejan de estar cubiertos por la sanidad pública (por lo que pagaremos por ellos un 60% más del valor que tienen hasta ahora).


Es curioso (o no) que, a pesar de que la ministra negara la necesidad de poner en marcha un nuevo "medicamentazo" (el tercero aprobado en España en las últimas décadas), al final se haya aprobado. Más curioso es aún que esta medida, la de retirar de la cartera los fármacos con un coste pequeño, haya sido la principal demanda de la industria farmacéutica en los últimos meses. El director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, lo comunicó en el viaje de prensa a Almagro (leer noticia). Los laboratorios se quejan de haber sido en todo este tiempo los verdaderos perjudicados de los recortes en sanidad.

Los laboratorios se quejan de haber sido en todo este tiempo los verdaderos perjudicados de los recortes en sanidad. Tras dos Reales Decretos de bajada de precios de los medicamentos emprendidos por la anterior ministra de Sanidad socialista, Leire Pajín, el Gobierno de Rajoy ha puesto en marcha una nueva bajada. Demadiados 'garrotazos' para una de las industrias más fuertes y con más poder de nuestro país. Es indudable la aportación que realizan los laboratorios a la investigación y la ciencia, lo que hace pensar que quizá el nuevo Gobierno haya querido con este "medicamentazo" hacer un guiño a la industria y apagar un poco el fuego.

Lo cierto es que todas estas medidas, enmarcadas en una auténtica revolución sanitaria que tendrá consecuencias inmediatas, las están pagando las farmacias. Y más concretamente los farmacéuticos. Me comentaba una amiga que trabaja en una botica en el centro de Madrid el "verdadero caos" que está suponiendo las azañas de Mato. El nuevo copago -por el que se cambian los porcentajes de aportación de los ciudadanos y por el que los jubilados pasan a pagar por sus medicinas- está generando un auténtico bloqueo en las farmacias. Conviven recetas antiguas con las nuevas (las que incorporan el código que señala el tipo de copago a desembolsar), los registros están desfasados, no se han cruzado todos los datos.... ¿Cómo terminará todo esto?

viernes, 20 de abril de 2012

EN ABRIL, RECORTES MIL

Abril de 2012 será recordado -además del disparo de Froilán y el escándalo de los elefantes del Rey- por el mes en el que se llevaron los mayores recortes sociales en materia de Sanidad y Educación de los últimos años. Aunque el actual Gobierno prefiera llamarlo "ajuste" en vez de "recorte", que los estudiantes tengan que pagar hasta 540 euros más por la primera matrícula de la Universidad o que los jubilados tengan que desembolsar todos los meses 18 euros por sus medicinas no parece que sean medidas que mejorarán el bolsillo y la calidad de vida de los españoles.

En lo relacionado al tema sanitario, esta semana hemos vivido lo que algunos consejeros del PP de Sanidad han calificado como "la mayor reforma sanitaria de la democracia". El Gobierno ha decidido dar un giro completo al actual sistema de copago farmacéutico, áquel que por 1976 decidió liberar a los pensionistas del pago de los medicamentos para evitar 'sangrar' a estas personas en el final de su vida (leer noticia).

Ahora, los jubilados se incorporarán al nuevo modelo de copago y pagarán hasta 18 euros al mes por los fármacos que consuman. Sólo "unos pocos euros", como dice Rajoy, para poder costear los servicios públicos. El problema es que muchos nos preguntamos cómo podrán hacer frente muchos mayores al desembolso de ese dinero, con las pensiones reducidas al mínimo (tras la congelación que hizo Zapatero en la anterior legislatura) y la luz, el gas, el transporte y demás servicios subiendo indiscriminadamente su coste.

No sólo los jubilados comenzarán a pagar, los que ya lo hacíamos (los trabajadores en activo abonaban el 40% del coste de los medicamentos en el anterior sistema de copago) desembolsaremos ahora el 50% del valor de los fármacos.  Eso sí, los parados sin prestación por desempleo -como deferencia- se librarán de esta tasa. Las medidas "de ajuste" no serán tan justas y equilibradas como el Gobierno pronuncia cuando la ministra de Sanidad, Ana Mato, pidió "perdón" por este nuevo sacrificio.

La recaudación de esta medida será además irrisoria. Sanidad cree que podrá ahorrar 165 millones de euros en la puesta en marcha del nuevo copago farmacéutico -que comenzará dentro de dos meses-. A Mato parece no importarle, ya que aseguró que no se trata de una medida recaudatoria sino "disuasoria". Es decir, el Gobierno pretende que, pagando más por los medicamentos, los consumamos menos o hagamos un uso más racional de ellos. Es cierto, la mayoría tenemos en nuestras casas polvorientos botiquines llenos de fármacos que en la mayoría de los casos se terminan caducando sin haberlos consumido.

Pero, ¿quién tiene la culpa de esto? Si tenemos medicamentos en casa es porque un médico nos los ha recetado. Los expertos aseguran que en España desde hace años existe una sobreprescripción de medicinas por parte de los especialistas. ¿No sería mejor, entonces, que se pusiera el foco de atención sobre las malas prácticas en la sanidad y no penalizar -una vez- más al paciente?